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FORMACIÓN TEÓRICA

Julio 17 de 2026

“No es el llanto de la criatura que sufre”

No lo es. Lo nuestro, lo proletario, lo comunista, esta teoría de la dialéctica revolucionaria no es un campo de refugio para la realización ritual de catarsis a donde acuden todos aquellos cuantos quieren escaparse a espiar sus culpas o a entretenerse en busca de alivio a sus sufrimientos. La doctrina del marxismo no pregona dogmas sectarios o preceptos de capillas religiosas. Es dialéctica del eterno movimiento de la materia, su transformación, sus cambios y metamorfosis, del surgimiento y desarrollo histórico de la vida, de sus leyes, de sus etapas, de su origen, evolución y transformación revolucionaria en ser social, en conciencia social. Nuestro cerebro elabora los conceptos de cosas en sí para luego, tales cosas, ser tenidas en calidad de cosas para nosotros: para nosotros el cosmos, el mundo, la tierra, el agua y los océanos, el bosque, la naturaleza, las materias elaboradas o producidas por la fuerza de trabajo por el ser social el proletariado que produce como comunista para la sociedad y que en cambio ésta será tarea asignada a la sociedad entera en el comunismo. Del empirismo a la concepción materialista dialéctica del mundo, de la naturaleza y del pensamiento.

       Los “derechos”, son apenas pálidos reflejos, figuras fantasmagóricas que tratan de instalarse en la conciencia de las masas oprimidas como si fuesen reales categorías del conocimiento científico utilizados incluso como instrumento o herramienta ideológicos para alternar el poder político de amplios sectores sociales que manifiestan y representan reivindicaciones de clases enteras. Esta apreciación es interpretada fielmente por compadrazgos ideológicos de escuelas metafísicas con la ortodoxia del “Estado social de derecho” una variante del “Estado de derecho” burgués.

       Esta concepción materialista la desarrolla la lucha comunista que niega, se opone, rechaza y repudia la existencia de la propiedad privada sobre los medios de producción social uno de ellos la tierra que trae al mundo los frutos indispensables para sostener la vida en toda su dimensión y que en el plano ideológico reviste infinidad de posturas para explicar la existencia misma. Dícese del idealismo filosófico que emparenta con la religión que dios hizo el mundo, la tierra mientras desde el materialismo dialéctico se argumenta que el mundo surge solo mediante procesos en movimiento perenne lo que hace concluir desde las posturas revolucionarias que no puede haber propietarios de la tierra puesto que no sería de nadie al ser una creación de algún ser o haber aparecido sola pero como se ve sobre el mundo y sobre el hombre se levantan propietarios de dinero como capital y en forma de mercancía para dominar y adueñarse de ella; y su Estado de clase como fenómeno extraño puesto por encima y opuesto al hombre y al mundo. Estado que hace continua una tendencia ideo política, económica, social que se aferra a tal propiedad privada, que garantiza su funcionamiento, que tiene vericuetos formando el capital monetario y la justicia de clase burguesa, que pone en movimiento los negocios productivos, de cambio, de distribución y consumo en un determinado sistema formado en la historia y hoy en día sirviendo su estructura y engranaje al dominio burgués terrateniente como clases sociales en el planeta sobre el proletariado, el campesinado y las masas oprimidas sumidas en la miseria.

       En el terreno del pensamiento se opera una enconada lucha ideológica ─entre proletarios comunistas y burgueses─, lucha enderezada a promover la conquista del poder político por la clase del proletariado nada más ni nada menos. Esto no son ideas de sumisión ni conformismo, no es resignación, es la reivindicación política que encarna el proletariado comunista revolucionario en toda parte del globo. Incluye que se ponga en marcha la insurrección armada del proletariado revolucionario en alianza y con el apoyo de los campesinos insurrectos también en contra de las dictaduras abiertas del pacto burgués terrateniente y su democracia y de las progresistas en particular mimetizadas de esa misma clase. Los proletarios obreros o no,  no pueden ni deben seguir asimilados a la producción social totalmente desarmados tienen que seguir de esta manera ─armados, buscando al mismo tiempo la estrategia y la táctica para zafarse sistemáticamente de la manifestación de la ley de la plusvalía hasta reducirla  y eliminarla definitivamente─ para continuar revolucionando la producción, avanzar y revolucionar a su vez la industria en asocio al desarrollo científico─técnico, tecnológico y profundizar el incremento de la producción social en el comunismo. Es su tarea. El proletariado viene revolucionando la industria y por esta vía es inevitable la conquista del poder político por el proletariado revolucionario comunista puesto que la industria militar hace parte de este desenvolvimiento y desarrollo. El proletariado no puede ni tiene porqué inhibirse, abstenerse, abstraerse a seguir revolucionando la producción social ─balancear al requerirlo toda su actividad revolucionaria y productiva─ ya que solo así podrá obtener la garantía de su propia emancipación.

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