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Septiembre 14 de 2026

NI EMPLASTOS NI PALIATIVOS SOCIALES

Si señores, nada de eso basta para no perecer los miembros de la sociedad aplastados por acción de la ley de la plusvalía que opera a ciegas lacerando y degradando a la inmensa mayoría. Está visto por cierto que el progresismo populista y oportunista mundial no ceja en su empeño, persiste, en seguir sistemáticamente blandiendo el saco roto de mendigo como lo expusiera Marx en sus escritos para engañar y atraer a las masas incautas pudiera ser que un ejemplo de impronta protagónico lo constituya la Europa socialdemócrata rezagada otrora colonialista en relación al coloso norteamericano al imponer este a sus pares las condiciones que le antoja en el concierto internacional. Los especímenes de esta naturaleza en Colombia no escapan a este racero morfológico mostrando las aristas, las fisuras y los flancos a sus amos burgueses de las posibles acciones que puede emprender la clase del proletariado y prevenirlos de un desenlace fatal a su reinado secular atomizando toda esperanza de redención revolucionaria.

   Mientras funcione la arquitectura política fundamentada por Montesquieu con los pilares en que se sostiene el andamiaje estatal burgués es la burguesía actuando en todo rincón donde este régimen se manifieste y sus factores económicos se desplacen de un lugar a otro en sus procesos naturales de adecuación y desarrollo con la intensidad objetiva y propia que le imprime cada nación. Cada gobierno hace lo suyo en lo posible y como puede —unas veces con puño de hierro otras con guante de seda— para mantener con aliento, y aún se mantiene, este fenómeno social, este monstruo. Su función es el saqueo, la explotación de trabajo ajeno, la opresión y sumisión de cuantos queden bajo su férula, bajo su dominio. En tales condiciones la producción no camina dirigida a resolver los problemas de la sociedad en su conjunto sino a acicatear la competencia y la ganancia particular de los burgueses propietarios de dinero y de los medios de producción social

   Por lo menos son siete siglos de estar en pie el sistema proletarista bajo constitución política burguesa como clase que domina política y económicamente al proletariado. El proletariado ya requiere ir forjando teóricamente su propia constitución política comunista cuyo eje central sea la revolución humana, comunista, y como base económica gigantescas estaciones productivas; que establezca como columna vertebral el “derecho humano” a todo lo que la inteligencia humana esté en capacidad de producir, crear y proporcionar a toda la sociedad. Que por ejemplo el agua movida por tubería cubra la necesidad de este líquido como si se fuere a tomar  en el río. Lo mismo con la energía eléctrica y nuclear como la fuente lumínica del sol, así mismo, los recursos naturales y todo así por igual, por el estilo, sin depender de conveniencias o convenciones empresariales privadas; que sea la sociedad entera la dueña de los medios de producción social.

 Siete siglos el proletariado sin levantar cabeza como agente político ni mucho menos al frente de la dirección económica ni estatal de la sociedad, sin poder determinar su orientación política pues la resistencia burguesa de clase ha sido potencialmente brutal con el apoyo de las clases medias prostituidas políticamente. La pretensión de sacar a un sector social de la pobreza monetaria no es un acto revolucionario si el Estado permanece en funciones, intacto, incólume, al servicio del burgués; su estructura social por estratos. Los avances tecnológicos y energéticos amplían e impulsan el desarrollo de la industria privada y la riqueza de la burguesía.

   Hay que volver la mirada al proletariado que solo se tiene en cuenta para la producción de riqueza. Agitar la constitución proletaria hasta hacerla realidad, oponerla a la burguesa, apalancar la constitución proletaria en todo evento; crear e implementar las Asambleas de Democracia Proletaria al frente de las cuales esté el Comité Político Social, coordinado y dirigido todo por el Partido Comunista Proletario Colombiano, tarea que debe comenzar a implementarse por cuantos tengan la disposición de realizarlo reportando al partido todo evento y acción en ese sentido organizacional a esta página y dirección a través del contacto suministrado, igualmente hacer llegar todo aporte escrito sobre sus respectivas secciones y en los parámetros reflejados en ella.

   En cuanto al afán de emular al marxismo —nubarrón del oportunismo socialdemócrata, del socialismo democrático echado por la borda hace tiempo— pero con el fin de distraer al proletariado y las masas populares pululan diversas tendencias y grupos presuntamente revolucionarios pero que en la práctica favorecen y apuntalan las políticas burguesas. Tales grupos no se impregnan de materialismo dialéctico e histórico, no son abiertamente de ascendencia o corriente comunista proletaria de carácter partidista; se acercan y concilian más al común vulgarismo, al mecanicismo contemplativo del inmovilismo agnóstico; en vez de lanzar el ariete contra la manifestación de la ley de la plusvalía, como responsable concreto de la desgracia de la humanidad hoy, responsabilizan al ambiente, a los recursos energéticos del subsuelo que actúan más bien al servicio de la plusvalía, de la ganancia del burgués, del monopolio, del sector financiero bajo este sistema de producción proletarista. Igual como el “progresismo” entra a detentar el poder político para la defensa y seguridad del régimen de las clases económicamente poderosas y dominantes, incluso haciendo eco, ufanándose de las migajas obtenidas para algunos componentes sociales; el proletariado en el poder también puede hacer buen uso del potencial energético de los recursos acuíferos, de la flora y la fauna del planeta, de la biodiversidad pero lo impide la burguesía en el poder, sus intereses comunes, haciendo resistencia a las transformaciones, volviéndose una clase anacrónica y retardataria reacia a los cambios, a lo nuevo, al comunismo, a que las naciones decidan por cuenta propia su destino.

 Es una gran variedad de setas que crecen como vanguardismo social y de las masas oprimidas, medias tintas como aguas tibias de la “diversidad política” para encasillar al proletariado en esa bagatela, para preservarlo como instrumento de explotación asalariada y de dominación haciendo constar de soslayo su existencia como clase; no se salen del eje, de la égida del sistema proletarista impuesto durante siglos, lo reproducen moviéndose en el mismo formato; es el progresismo idealista, social- revolucionario, oportunista, del socialismo democrático, forjadores de utopías, populismo liberal campesino, puestos unas veces al lado del proletariado otras al lado de la burguesía cristalizando en el campo de la lucha de clases la propia aristocracia obrera entregada a la causa y aspiraciones de la burguesía y la formulación e implementación de reformas domésticas, cosméticas para hacer asequible el sistema actual.

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